
Cuando hablamos de diseño interior solemos pensar en materiales, colores, iluminación o mobiliario. Pero gran parte de nuestro trabajo consiste en algo mucho menos visible: diseñar experiencias.
O, dicho de otra forma, diseñar las pequeñas coreografías que ocurren cada día dentro de un espacio.
Un proyecto que conocíamos desde dentro
El proyecto de LEONA tuvo una particularidad muy especial para nuestro estudio. Antes de diseñar el espacio, ya lo conocíamos como usuarias.
LEONA es un centro de entrenamiento personal para la mujer liderado por Diana Martín, su fundadora y CEO. Un proyecto con una identidad muy definida, una comunidad muy consolidada y una forma muy particular de entender el entrenamiento.
Cuando comenzamos a trabajar en la nueva sede, no partíamos únicamente de un briefing.
Partíamos también de la experiencia. Conocíamos los recorridos, los hábitos, los momentos de encuentro y las necesidades reales de las mujeres que entrenan allí.

Diseñar pensando en lo que sucede
Muchas veces entendemos la distribución como una cuestión de metros cuadrados.
Nosotras la entendemos como una secuencia de experiencias.
¿Qué siente una persona cuando entra?
¿Dónde deja sus pertenencias?
¿Cómo se orienta?
¿Dónde espera?
¿Cómo transita entre distintas actividades?
Estas preguntas son tan importantes como la elección de un material o una luminaria.
Porque los espacios no se contemplan. Se utilizan.
Más allá de los gimnasios tradicionales
Durante años, muchos espacios deportivos han estado asociados a una estética muy concreta: ambientes oscuros, materiales industriales, colores agresivos y una imagen claramente masculinizada.
Sin embargo, esa no era la identidad de LEONA.
El objetivo no era diseñar un gimnasio. Era diseñar un lugar donde las mujeres quisieran estar.
Un espacio que transmitiera profesionalidad sin resultar intimidante.
Que ofreciera calma sin perder energía.
Que permitiera entrenar con intensidad, pero también socializar, compartir y sentirse cómoda.



La importancia de la atmósfera
La iluminación, los materiales, la paleta cromática y la distribución trabajan conjuntamente para construir una experiencia.
En LEONA queríamos alejarnos de los códigos habituales del sector y crear un espacio más cercano a la idea de bienestar integral.
Un lugar donde el entrenamiento forma parte del cuidado personal.
Porque el diseño no influye únicamente en cómo vemos un espacio.
Influye también en cómo lo vivimos.




Diseñar para las personas
Este proyecto vuelve a recordarnos algo que está presente en todos nuestros trabajos.
Los espacios funcionan mejor cuando se diseñan desde las personas.
Desde sus hábitos.
Desde sus necesidades.
Desde sus emociones.
Y cuando eso ocurre, el diseño deja de ser una cuestión estética para convertirse en una herramienta que mejora la experiencia de quienes lo utilizan cada día.
Ese es, al menos, el tipo de diseño que nos interesa hacer.