Hace unas semanas estuvimos en Madrid visitando INFARMA, uno de los encuentros más importantes del sector farmacéutico en España.
Para nosotras no era un sector completamente nuevo.
Hace un tiempo diseñamos la Farmacia de La Condesa, un proyecto que nos permitió entender desde dentro cómo funciona una farmacia: no solo como espacio, sino como sistema.
INFARMA ha sido una forma de volver a ese aprendizaje… pero con una visión más amplia y actualizada.

La farmacia ya no es solo un mostrador
Si algo queda claro al observar cómo están evolucionando las farmacias es que han dejado de ser un espacio puramente funcional.
Hoy conviven tres capas muy claras:
- dispensación de medicamentos
- exposición de producto (especialmente de parafarmacia )
- experiencia de cliente
Esto hace que el diseño del espacio tenga un papel mucho más estratégico.
El recorrido del cliente, la visibilidad del producto, la organización del mostrador… todo influye en cómo se utiliza la farmacia.


La automatización está cambiando el espacio
Uno de los aspectos más relevantes que vimos en INFARMA fue el avance en sistemas de automatización.
En colaboración con Tecnyfarma, fabricante nacional de robots de farmacia y mobiliario, estamos trabajando actualmente en este tipo de proyectos.
Tecnyfarma, junto con Prima Engineering —la marca de automatización del grupo—, desarrolla sistemas que permiten almacenar y dispensar medicamentos de forma automática.
Algunos de estos sistemas incluyen:
- robots de almacenamiento
- dispensación automática desde el punto de venta
- sistemas de carga con brazo robotizado que escanean y organizan los productos dentro del robot
Esto tiene un impacto directo en el diseño.
Porque cuando incorporas un robot, cambian muchas cosas:
- el espacio necesario en trastienda
- la relación entre mostrador y zona técnica
- los recorridos del personal
- la velocidad de atención al cliente
La farmacia deja de funcionar como antes.
Y el espacio tiene que adaptarse a esa nueva forma de trabajar.

Diseñar farmacias es diseñar un sistema
A partir de ahí, el diseño deja de ser solo una cuestión estética.
Se convierte en una herramienta para:
- organizar flujos
- optimizar procesos
- mejorar la experiencia del cliente
- integrar tecnología de forma natural
En proyectos como la Farmacia de La Condesa, esto ya estaba presente, aunque sin robotización.
Hoy, con estos nuevos sistemas, ese enfoque se vuelve todavía más relevante.
Del espacio sanitario al espacio retail
Otro de los aspectos que más nos llamó la atención en INFARMA fue la evolución hacia un modelo más cercano al retail.
Las marcas de dermocosmética tienen cada vez más presencia, con espacios muy cuidados, estrategias de exposición claras y un diseño que acompaña al producto.
Esto introduce una nueva capa en el diseño de farmacias:
👉 no solo funcionalidad, sino también comunicación y experiencia.
Entender antes de diseñar
Salir del estudio, ver cómo funcionan estos sistemas en directo, hablar con profesionales del sector y conocer de cerca las soluciones tecnológicas permite ajustar mucho mejor las decisiones de diseño.
Porque, al final, el trabajo es siempre el mismo:
👉 entender cómo funciona algo… para poder diseñarlo mejor.
Y en el caso de las farmacias, ese “algo” es cada vez más complejo, más técnico y más interesante.
